
Nada es suficiente. Hay actos que todos cumplimos y ahora les toca a otros cumplir.
Tiempos sabios. Cambios constantes. Y una energía de amor tan fuerte que ronda por el aire. ¿De dònde sale? ¿De dònde vino? ¿Siempre fue así?
Ayer eras vos, hoy soy yo, hoy estas allá, y yo siempre en el mismo lugar. El brindarnos amor en estos y muchos tiempos de los que van a venir es una buena medicina. La represión sentimental trae a la violencia corporal y la libertad equivocada.
Despertarse. Sentir que puede pasar. Extrañar cosas que pasaron, pero nunca supimos si fueron de verdad. Alimentarse de expresiones. Estar en silencio. Dormir. Morir. Y otra vez volver a despertar.
La pesadez que aparece a veces de estar y a la vez no estar. Dejar la mente quieta puede causar una tranquilidad. El saber que uno es mucho para todos y poco para uno. El vació. ¿Cuánto de vos diste? Es rico animarse. ¿De que forma lo diste? Es bueno no saber como. ¿De que infierno viniste? Es bueno siempre saber que uno esta en la tierra y sueña en los cielos. El aprendizaje y enseñanza es lo que todos podemos dar, dejemos que el darse cuenta venga solo. Tarda, ya que el tiempo es sabio, creado para estas situaciones.
Un montón de almas con amor y con muchas ganas de brindarlo. Siempre fue así. Hoy te tocará a vos. Mañana me tocara a mí. Pero sepan que hubo momentos en que vinieron muchas almas a brindarnos todo su amor, pero no era el momento. Entonces cuando no es el momento de uno, se pregunta: ¿Por qué?
Esperar. Tolerar. Entender. Aceptar. La transformación viene sola y se va de a dos. O no.
Siempre habrá payasos que hagan sonreír a las doncellas. Mientras los testigos son los que esperan. La mirada del castor tala la madera y prende fuego todo bosque cercano. El bosque esta angustiado, donde hay cuerpos que se entierran para volver a germinar.
Sentirse vivo con el dolor, con el aprendizaje, con el no poder hacer. Es causa de malas interpretaciones.
Hoy estamos en estos tiempos y horas, donde mitad de cuerpo sonríe y el otro llora. Mis pies lloran, mis ojos lloran, mis manos se ahorcan, mi cabeza es una manzana en un árbol alguien la agarrarà y seré comida para hambrientos.
Cuido mi mundo, pequeño, sonriente, el viaje sigue igual.
Tiempos sabios. Cambios constantes. Y una energía de amor tan fuerte que ronda por el aire. ¿De dònde sale? ¿De dònde vino? ¿Siempre fue así?
Ayer eras vos, hoy soy yo, hoy estas allá, y yo siempre en el mismo lugar. El brindarnos amor en estos y muchos tiempos de los que van a venir es una buena medicina. La represión sentimental trae a la violencia corporal y la libertad equivocada.
Despertarse. Sentir que puede pasar. Extrañar cosas que pasaron, pero nunca supimos si fueron de verdad. Alimentarse de expresiones. Estar en silencio. Dormir. Morir. Y otra vez volver a despertar.
La pesadez que aparece a veces de estar y a la vez no estar. Dejar la mente quieta puede causar una tranquilidad. El saber que uno es mucho para todos y poco para uno. El vació. ¿Cuánto de vos diste? Es rico animarse. ¿De que forma lo diste? Es bueno no saber como. ¿De que infierno viniste? Es bueno siempre saber que uno esta en la tierra y sueña en los cielos. El aprendizaje y enseñanza es lo que todos podemos dar, dejemos que el darse cuenta venga solo. Tarda, ya que el tiempo es sabio, creado para estas situaciones.
Un montón de almas con amor y con muchas ganas de brindarlo. Siempre fue así. Hoy te tocará a vos. Mañana me tocara a mí. Pero sepan que hubo momentos en que vinieron muchas almas a brindarnos todo su amor, pero no era el momento. Entonces cuando no es el momento de uno, se pregunta: ¿Por qué?
Esperar. Tolerar. Entender. Aceptar. La transformación viene sola y se va de a dos. O no.
Siempre habrá payasos que hagan sonreír a las doncellas. Mientras los testigos son los que esperan. La mirada del castor tala la madera y prende fuego todo bosque cercano. El bosque esta angustiado, donde hay cuerpos que se entierran para volver a germinar.
Sentirse vivo con el dolor, con el aprendizaje, con el no poder hacer. Es causa de malas interpretaciones.
Hoy estamos en estos tiempos y horas, donde mitad de cuerpo sonríe y el otro llora. Mis pies lloran, mis ojos lloran, mis manos se ahorcan, mi cabeza es una manzana en un árbol alguien la agarrarà y seré comida para hambrientos.
Cuido mi mundo, pequeño, sonriente, el viaje sigue igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario