Lo único que vivimos es el Presente

Nuestra mente guarda cosas como si fuera una biblioteca,
nos gusta lustrar nuestros recuerdos, adorar nuestros pasados.
Pero lo único que existe es el Presente.

jueves, 9 de agosto de 2007

Desierto


Viaje a la luna, un té con las estrellas, y un buen cóctel con Marte.
Un universo lleno de magia, poder y tempestades.

Se eleva el cuerpo, un viaje hacia el desierto. A conocer su soledad, su misticismo.
Donde las hadas bailan con velos blancos, dejando que sus cuerpos sean parte del viento.
Los camellos son mi transporte. Hemos llegado al desierto. Dentro de kilómetros encontraremos el oasis, hermanos.

Vayamos aprender. Dejemos que la vida nos enseñe. Aceptemos las reglas de esta cría de dioses.
El peligro de la serpiente. Se enrosca entre nosotros, nos da su veneno. Copula con nuestra piel. Ella nos ama, ella nos encanta, nos domina. Como medio de su deseo, le daremos un hijo. Será el rey escorpión.

Llegamos al pueblo. Los patriarcas nos dan su mensaje. Un viento zen lleno de espejos.
Veo en sus ojos la paz, la libertad de sus mentes. Aman a sus hijos, veneran a su mujer.
En el desierto todo es simpatía. Tierra virgen, hermosa arena, el sol nos quema y nos eleva.

Bebemos del agua pura, fría y cristalina. Una búsqueda interminable. Los camellos, cansados, se tiran a medio atardecer. La noche aparece y las estrellas dan su concierto. La luna nos demuestra el poder y nos da su ácido.
Cabezas que se abren como una flor. Percepciones, intuiciones. Ella aparece.
Nos da de tomar su ron. Va a ser una noche de borrachos enamorados.

Y ahí quedamos, en el desierto.
Leyes naturales. Amor, paz, tranquilidad.
Curamos los karmas. Estamos libres de verdad.
Es hora de empezar amigos.
Empezar a vivir. A seguir soñando.
¿Quién empieza primero?

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