
La inocencia de los pájaros,
Determinó el fin de la crueldad.
Ellos vuelan a nuevos horizontes,
Creando sus nidos con paciencia y dedicación.
Al abrirse el cielo nuestros ojos se ven felices.
El fin de una humanidad triste,
Sagaz y confundida.
Individuales que se divierten maltratando la bondad.
Sentado en una silla de algodón,
Observo la comezón de los trajeados.
La enfermedad se acerca,
La TV. estalla en mil pedazos,
Penetrando cerebros los destellos de ella.
Cada ciudadano merece la mínima cuota de viajes universales,
Una dosis de olvidar y crear nuevos sueños.
Fin de la función.
El pasado va por sus venas aun.
Veo caras anfibias reírse después de la equivocación.
Se suben al muro, lo trepan, lo escriben.
Van de estación en estación,
Buscando alguna distinta emoción,
El amor se ríe de nosotros.
Poco creativos, poco sinceros.
Hay un rió que me llevara a un lugar,
Sensible, alegre y cordial.
Mi mente ya esta allá,
Mi cuerpo deberá aprender a llegar,
Va de a pasitos,
Como el andar de aquel anciano.
Determinó el fin de la crueldad.
Ellos vuelan a nuevos horizontes,
Creando sus nidos con paciencia y dedicación.
Al abrirse el cielo nuestros ojos se ven felices.
El fin de una humanidad triste,
Sagaz y confundida.
Individuales que se divierten maltratando la bondad.
Sentado en una silla de algodón,
Observo la comezón de los trajeados.
La enfermedad se acerca,
La TV. estalla en mil pedazos,
Penetrando cerebros los destellos de ella.
Cada ciudadano merece la mínima cuota de viajes universales,
Una dosis de olvidar y crear nuevos sueños.
Fin de la función.
El pasado va por sus venas aun.
Veo caras anfibias reírse después de la equivocación.
Se suben al muro, lo trepan, lo escriben.
Van de estación en estación,
Buscando alguna distinta emoción,
El amor se ríe de nosotros.
Poco creativos, poco sinceros.
Hay un rió que me llevara a un lugar,
Sensible, alegre y cordial.
Mi mente ya esta allá,
Mi cuerpo deberá aprender a llegar,
Va de a pasitos,
Como el andar de aquel anciano.
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