Ahí esta el camino y es todo lo que tenemos que subir.
Con tiempo justo y vuelta incierta, llegaremos a la inmensidad.
Abrazarte, encontrarte, es lo que siempre soñé.
Mirar hacia al cielo encontramos la montaña.
Sorpresas nos esperan, insectos hadas nos persiguen y nos guían.
Todo lo que deseo es quedarme aquí hermanos.
Es todo lo que pienso, siento y existo.
Un espacio real y natural, el cual te hace olvidar de todo y a la vez acordarte de mucho.
La mente se limpia y el aire es respirable, se nos abren los pulmones y las pupilas ven mucho más que paisajes.
Con la tranquilidad de amiga fuimos llegando hermanos.
Esta sensación durará por mucho, por siempre.
Fuimos felices, por no haber ruido,
Fuimos felices, por que había silencio.
Solo era bajar un poco más y llegar, y encontrar.
La montaña, como una preciosa mujer, nos espera siempre.
Ahí, donde todo es real, encontrar el lugar.
Como la silla del rey, cómoda, lujuriosa y natural.
El ripio se convirtió en nuestra piel,
Fuimos volcanes pequeños emanando calor y paz.
El agua nos curó de espantos y el hielo refrescó nuestra conciencia.
El sur sabía lo que queríamos.
Y te volveremos a ver.
Con tiempo justo y vuelta incierta, llegaremos a la inmensidad.
Abrazarte, encontrarte, es lo que siempre soñé.
Mirar hacia al cielo encontramos la montaña.
Sorpresas nos esperan, insectos hadas nos persiguen y nos guían.
Todo lo que deseo es quedarme aquí hermanos.
Es todo lo que pienso, siento y existo.
Un espacio real y natural, el cual te hace olvidar de todo y a la vez acordarte de mucho.
La mente se limpia y el aire es respirable, se nos abren los pulmones y las pupilas ven mucho más que paisajes.
Con la tranquilidad de amiga fuimos llegando hermanos.
Esta sensación durará por mucho, por siempre.
Fuimos felices, por no haber ruido,
Fuimos felices, por que había silencio.
Solo era bajar un poco más y llegar, y encontrar.
La montaña, como una preciosa mujer, nos espera siempre.
Ahí, donde todo es real, encontrar el lugar.
Como la silla del rey, cómoda, lujuriosa y natural.
El ripio se convirtió en nuestra piel,
Fuimos volcanes pequeños emanando calor y paz.
El agua nos curó de espantos y el hielo refrescó nuestra conciencia.
El sur sabía lo que queríamos.
Y te volveremos a ver.
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