Lo único que vivimos es el Presente

Nuestra mente guarda cosas como si fuera una biblioteca,
nos gusta lustrar nuestros recuerdos, adorar nuestros pasados.
Pero lo único que existe es el Presente.

viernes, 5 de marzo de 2010

Escritos Encontrados

Escrito I

(metamorfosis de un desconocido)

Fue un invierno personal y esa lluvia de cerebros,
con sus ideas que no eran mias sino del corazòn.

¿Y a donde ubico al destino en haber tenido que encontrarte y huir?
Serà que al verme a mi mismo me asuste y corrì.

La fricciòn de mis recuerdos hacen que quiera ser un desconocido en tu existencia,
Lo mucho que aprendì...
No solo aprendì a verme y saber, sino que ahora puedo elegir perderte y que te disuelvas
en mi mente.

No es por odio, ni rencor, sino por respeto a mi armonìa.
Es asì que hoy somos desconocidos en un mundo lleno de hermanos.

Escrito II

La televisiòn refleja la destrucciòn del amor,
que el amor es un fracaso,
la inexistencia del amor.
¿Serà que en realidad estamos comodos con el desequilibrio?

la televisiòn refleja nuestro interior y lo que queremos ver,
¿Por què negamos verlo?

la mentevisiòn refleja nuestros malos pensamientos,
la mala educaciòn de los sentimientos,
la perversiòn en masa y la violencia.

La televisiòn refleja la decadencia existencial,
No es culpa del aparato que refleja lo que hay en el interior del pensador.

Hasta donde tengamos que correr para alcanzar los valores,
Iremos caminando.

Escrito III

Hace un tiempo atras un perro me mordiò.
No solo tenìa rabia sino que hervia de ceguera.
Fue parte de mi destino ayudarlo y amarlo.

No pretendìa domarlo..aunque sinceramente mi ego pudo mas.
Un perro negro de ojos blancos en el rincòn de mi cuarto,
Acorralado, inanimado.

¿Còmo actua la idealizaciòn a la hora de no poder y querer ver la realidad?

Pasò el tiempo y el perro enfermò,
Huyò de mi cuarto y no volviò.

Seguì sus huellas y lo busquè,
Perseguì su sed y hambruna.
No logre divisarlo y en silencio me quedè.

El perro que me mordiò hace poquito muriò,
No fisicamente, sino de mi mente.

Si el perro algo me enseñò ademàs de amar
y tambièn aprender,
que para que una mordedura deje de doler,
tiene que morir del dolor de nuestra mente.

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