(Foto: Sabrina Vega)
Mire a un perro a los ojos, me reconoció y me sonrió...
Mire a un humano a los ojos, me reconoció y me disparó...
Y mi cuerpo quedó aquí, lo físico, la carne.
Mi ser volando hacia otro plano,
Un viaje de descanso eterno,
De elevación e inspiración.
¿Ves ese perro en la barranca?
¿Lo ves bien?
¿Sabes comparar lo que es un perro y lo que es un humano?
¿Lo sabías en realidad?
Me han disparado y hoy estoy muerto.
Mi viaje hacia el nuevo plano fue gracias a un humano,
Mirándome a los ojos me reconoció y agitado de su terrible ira,
Ejecutó el disparo.
Mi casa nueva es la barranca y ahí me siento a esperar.
En un segundo pasa mi vida como una película y veo lo bueno y lo malo.
Ahora me toca saber... si aprendí... o si tengo que volver al plano físico... para saldar deudas.
¿Y las tuyas sobre mí?
Somos millones y pocos nos reconocemos.
Cuando somos dos intentamos ser todo y terminamos siendo nada.
Cuando somos muchos, nunca somos uno.
Dejando de lado la boludez mental aparece el corazón y siente.
Se eleva y descifra los enigmas humanos.
Los ciegos aprendieron amar y quedaron sin ojos,
Por que querían sentir el corazón, el interior.
El Imperio de los sentidos.
Mire a un perro, me reconoció y sonrió...
Mire a un humano, me reconoció y abrazándome me pidió perdón...

No hay comentarios:
Publicar un comentario