
¡¡¡Escuchad hermanos que ahí vienen!!!
La liviandad de los cuerpos y la tempestad de las mentes.
Los miedos como lágrima y la felicidad expresada en los ojos.
Despacio y camuflados en la luz, los jinetes vienen atestiguar los hechos.
Vienen a derretir la tierra.
Con leones como reyes y serpientes de jueces, los jinetes galopan en sus homo-equinos, van bordeando la ciudad.
Los humanos salen a trabajar con su Biblia bajo el brazo. Una petaca de ron en la manga y un puro de canela y chocolate en su bolsillo.
Suben al monta humanos y soportan perfumes rancios.
“Nos vendieron un producto hace 2000 años sin saber que era, creyéndole a los ancestros hoy armamos un presente. Una historia contada por la mitad no es historia” (dice un cuerdo)
El reflejo del sol es la energía en la mañana y la luna dentro de poco caerá ante mis pies.
Te iré a buscar mujer castaña, intentarè sobornar tu amor.
Ella recuerda los sueños en las colinas, ella recuerda que alguna vez conocerá el lago azul.
Y las palabras en mi mente se detuvieron... y la percepción aumentó en demasía.
El anciano acaba de volver.
Broto felicidad en mí y al prender una vela, mi habitación se iluminó.
“Vengo a contarte esta paz hermano. Vengo de kilómetros de dudas y arrugas terrenales. Traigo esta bola para que descifres donde se esconde el cristal.”
No tenía más que un vaso de agua para ofrecerle, mi mirada intentaba divisar su rostro y mis manos acariciaban su lonjeva piel.
Como un abuelo feliz fue contándome solo una introducción de sus andanzas, amores y desencuentros de la vida.
“Solo a un rato de volver camarada, siento debilidad en mis huesos, cuando duermo se que muero y al despertarme entendí como es nacer.
Se que entiendes la vibración de no ser de este mundo, por eso vine a darte mas fuerzas, tengo la apertura del misterio y la sincronicidad de la realidad.
Déjame descansar por esta noche. Hazme un lugar en tu alcoba hermano. Conocerás nuevas historias por mi contadas”
La liviandad de los cuerpos y la tempestad de las mentes.
Los miedos como lágrima y la felicidad expresada en los ojos.
Despacio y camuflados en la luz, los jinetes vienen atestiguar los hechos.
Vienen a derretir la tierra.
Con leones como reyes y serpientes de jueces, los jinetes galopan en sus homo-equinos, van bordeando la ciudad.
Los humanos salen a trabajar con su Biblia bajo el brazo. Una petaca de ron en la manga y un puro de canela y chocolate en su bolsillo.
Suben al monta humanos y soportan perfumes rancios.
“Nos vendieron un producto hace 2000 años sin saber que era, creyéndole a los ancestros hoy armamos un presente. Una historia contada por la mitad no es historia” (dice un cuerdo)
El reflejo del sol es la energía en la mañana y la luna dentro de poco caerá ante mis pies.
Te iré a buscar mujer castaña, intentarè sobornar tu amor.
Ella recuerda los sueños en las colinas, ella recuerda que alguna vez conocerá el lago azul.
Y las palabras en mi mente se detuvieron... y la percepción aumentó en demasía.
El anciano acaba de volver.
Broto felicidad en mí y al prender una vela, mi habitación se iluminó.
“Vengo a contarte esta paz hermano. Vengo de kilómetros de dudas y arrugas terrenales. Traigo esta bola para que descifres donde se esconde el cristal.”
No tenía más que un vaso de agua para ofrecerle, mi mirada intentaba divisar su rostro y mis manos acariciaban su lonjeva piel.
Como un abuelo feliz fue contándome solo una introducción de sus andanzas, amores y desencuentros de la vida.
“Solo a un rato de volver camarada, siento debilidad en mis huesos, cuando duermo se que muero y al despertarme entendí como es nacer.
Se que entiendes la vibración de no ser de este mundo, por eso vine a darte mas fuerzas, tengo la apertura del misterio y la sincronicidad de la realidad.
Déjame descansar por esta noche. Hazme un lugar en tu alcoba hermano. Conocerás nuevas historias por mi contadas”
Un susurrado adiós y su cuerpo se disolvió entre las paredes y la luz de aquella vela.
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