
Aquella niña perdida,
Rodeada de muchos hombres.
En su cuerpo una flor,
Recién germinada, a punto de ser regada.
Podemos ver su entusiasmo,
Se cautiva ante la risa de aquellos hombres.
Ellos ríen desesperadamente,
Es que la cena esta servida.
Primeriza en sensaciones,
Ella dice ser inocente,
Ha perdido la inocencia al pensar en perversiones.
Ver a esos hombres transpirar,
Desnudos y ensimismados,
Como guerreros de la tropa,
Han matado la alegría.
¿Cómo cuidar de una mujer?
Lastimada y contenta,
Al ser su primer experiencia,
No dudes de su delirio.
Pero aquellos hombres,
Duermen tras haber nacido.
Quitar las flores de aquel jardín,
Y morirse bañados en vino.
Siempre un ángel regresa,
Para curar las heridas del diablo.
No pide nada a cambio,
No entiende que ya es en vano.
Aquella niña perdida,
Ha entendido aquel día,
Que al creer en sus impulsos.
Han matado su alegría.
Rodeada de muchos hombres.
En su cuerpo una flor,
Recién germinada, a punto de ser regada.
Podemos ver su entusiasmo,
Se cautiva ante la risa de aquellos hombres.
Ellos ríen desesperadamente,
Es que la cena esta servida.
Primeriza en sensaciones,
Ella dice ser inocente,
Ha perdido la inocencia al pensar en perversiones.
Ver a esos hombres transpirar,
Desnudos y ensimismados,
Como guerreros de la tropa,
Han matado la alegría.
¿Cómo cuidar de una mujer?
Lastimada y contenta,
Al ser su primer experiencia,
No dudes de su delirio.
Pero aquellos hombres,
Duermen tras haber nacido.
Quitar las flores de aquel jardín,
Y morirse bañados en vino.
Siempre un ángel regresa,
Para curar las heridas del diablo.
No pide nada a cambio,
No entiende que ya es en vano.
Aquella niña perdida,
Ha entendido aquel día,
Que al creer en sus impulsos.
Han matado su alegría.
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