
Las experiencias me gustan que pasen,
Esas de tanta intensidad y lagrimas que ciegan.
Con el tiempo siento como se endurece mi piel y mi alma,
Me voy convirtiendo en un arbol, no hablarè mucho ya,
Solo interpretarè naturaleza.
El arbol es Dios.
Mi pecho tiene una manija para abrirlo y ver mi corazòn,
Èl tiene ojos y si los ves estan llorando.
Un poco de alegrìa y otro poco de tristeza,
Con esos infartos de amor, silenciosos y arrogantes.
Entonces lo saco y lo abrazo,
¿Quien me mando a darte mi corazòn y que lo cuides?
(a veces me sorprende los heroes que hago con mi idealizaciòn)
La sabiduria se logra amando al projimo,
y viendo como la flor de loto nace del barro.
Pero hoy mi alma esta asustada,
No siempre un asesino tiene que tener un arma,
Yo los conozco y se donde viven.
Aprender a perdonar es entender como enseñar.
Y subirse al tren de los buenos sueños,
con esas almas puras y bondadosas.
Y lograr la espera y la tolerancia,
Para ver el buen tiempo regresar y luego reir.
Soy amor y los amarè,
Soy paz y los pacificarè,
Soy Perdòn y los perdonarè,
Soy tu sueño tambièn y aprendiste a soñar de verdad.
Las experiencias que pasan me gustan,
Como tambien me gusta verte regresar luego de haber aprendido.
Igual si abres la tapa de mi pecho,
Veràs que mi corazòn guarda tu nombre,
Pero no la sonrisa que tenìa cuando te quizo amar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario