
La espera y la ilusiòn.
Esa eternidad ilusa y sonriente,
La cual se puede modificar con un simple pensamiento.
El equivocado, el que no queremos pensar, para que esa ilusiòn deje de ser ilusiòn.
La espera.
Como la historia de aquel perro.
Entrò al hospital con su dueño,
El dueño murìo, el perro quedò.
Esperandolo, ilusionado, paciente.
Hoy vive en el hall de entrada,
y en cada abrir y cerrar de puerta,
el perro gira la cabeza a ver si el dueño sale.
¿Como explicarle al perro que su dueño muriò?
Y esa ilusiòn tan sana de saber que va a regresar.
¿A donde ubicarla?
Nuestras ilusiones se rompen facil,
Y nuestra mente nos guìa mal.
Asi la vida te quita para darte,
Surgen los cambios y el beneficio de la buena voluntad.
Quedarse sin nada para empezar a valorar.
Que la vida es un sin fin de cosas,
Agradables y amorosas, estridentes y cautivantes.
Y nuestras palabras escriben nuestras historias,
No existe casualidad, solo afirmaciòn de lo que decimos.
Tenemos la capacidad de cambiar nuestro parecer,
para asi salir aprender y el dolor corrector.
Ese que viene y nos enseña, a no torcer el brazo cuando hay que ceder.
Y nada de lo que hacemos es en vano,
Solo una construccion de proximas experiencias.
Anda a saber estas almas nuevas a donde iran a parar.
Una vez se me torciò el corazon y se le formò un callo,
Es asi que cuando tengo angustia, se que va a llover.
Y no es que ya no te extrañe, solo te olvido,
Y no es que solo te olvido,
solo estoy pagando cuentas de haberte idealizado.
Asì surge la espera.
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